Muchas veces no es falta de capacidad lo que nos detiene, sino el miedo. Miedo a equivocarnos, a fracasar, a ser juzgados o a descubrir que aquello que hacemos no recibe la respuesta que esperábamos. Entonces comenzamos a postergar, nos conformamos con lo conocido y dejamos nuestros proyectos esperando para otro momento.
También podemos mirar lo que hacen los demás y pensar que quizá ya existen demasiadas personas haciendo algo parecido, que nuestra voz no es suficientemente importante o que todavía necesitamos aprender mucho más antes de atrevernos a compartirla.
El mensaje canalizado que encontrarás a continuación nos invita a dejar de ocultarnos, reconocer nuestros talentos y encontrar el valor para expresar aquello que tenemos para ofrecer, sin permitir que el miedo decida por nosotros.
¿Por qué vivimos esto?
Mostrar algo que hemos creado puede hacernos sentir vulnerables.
Mientras una idea permanece en nuestra mente, está protegida. Nadie puede criticarla, rechazarla o decirnos que no es suficientemente buena. Pero en el momento en que decidimos compartirla, dejamos de controlar la manera en que será recibida.
Por eso podemos posponer durante mucho tiempo aquello que realmente queremos hacer.
Nos decimos que todavía no estamos preparados, que necesitamos aprender algo más, que comenzaremos cuando tengamos más tiempo o que quizá exista alguien mucho más capacitado para hacerlo.
También influye la comparación.
Cuando observamos únicamente el resultado de otras personas y lo comparamos con nuestros primeros intentos, podemos sentir que estamos demasiado lejos. Sin embargo, pocas veces vemos todo el proceso que existió antes de aquello que hoy admiramos.
Reconocer nuestros talentos no significa pensar que somos mejores que los demás. Significa aceptar que existen capacidades, experiencias e intereses que podemos desarrollar y compartir.
Y no necesitamos sentirnos completamente seguros para comenzar.
Muchas veces la confianza aparece después de haber dado los primeros pasos.
Mensaje canalizado
En ocasiones te conformas con lo primero que llega a ti por no creer en el proceso. Estás ocupando tu mente en cosas banales. Tus talentos están ahí para ser explotados; tú sabes cuáles son y cómo los puedes expresar. ¿A qué le tienes miedo? ¿Al fracaso? ¿Al qué dirán? ¿Por qué ocultas tus dones? ¿Acaso no crees que los tienes y te limitas a hablar de ellos?
A veces sientes que es difícil gestionar esto cuando te enfrentas a un mundo que ya no cree, un mundo dormido, un mundo en el que sobresale el miedo en lugar del amor universal, eso que es lo único real.
No te conformes con esto. Alza la voz, que te escuchen, que te vean. Ya basta de ocultarte. Quieres hacerlo, pero te da miedo; te dejas atrapar por el ego diciéndote que no podrás. Aquí estamos para ti, para guiarte en el camino. Haz caso a las señales, obsérvalas y digiérelas de la mejor manera para que comprendas que lo estás haciendo bien.
Te enviamos mensajes o señales en todo momento, pero tu mente está distraída. Hasta ahora has hecho un trabajo maravilloso contigo; solo enfoca tu atención en lo que es primordial para tu paz.
Ámate como a la misma Fuente de donde provienes. Créete merecedor/a de todo y cree que lo puedes hacer para poder cocrear tu mundo lleno de paz, amor y armonía. Vívelo desde la paz.
☽ ✧ ☾
Con amor, A. Daniel.
Mensaje recibido en presencia interior y compartido con amor desde Los Ángeles de Mi Cuarto.
© Los Ángeles de Mi Cuarto – Lizeth Cruz.
Canalización espiritual original. No reproducir sin autorización.
Una reflexión para acompañar este mensaje
¿Cuántas cosas dejamos de hacer porque pensamos demasiado en lo que podría ocurrir?
Una idea puede acompañarnos durante meses o incluso años.
Sabemos que queremos intentarlo, pero siempre aparece alguna razón para esperar.
Quizá todavía no sabemos suficiente.
Quizá alguien podría criticarnos.
Quizá fracasemos.
Quizá nadie preste atención.
Pero también existe otra pregunta que pocas veces nos hacemos:
¿Qué podría suceder si realmente lo intentamos?
No todos nuestros talentos tienen que convertirse en grandes proyectos ni necesitamos demostrarle nada a nadie. Algunas capacidades simplemente necesitan espacio para desarrollarse.
Escribir.
Dibujar.
Cocinar.
Enseñar.
Escuchar.
Crear.
Cultivar.
Compartir conocimientos.
Construir algo con nuestras manos.
Ayudar a alguien desde nuestra propia experiencia.
Aquello que hacemos con naturalidad puede parecernos tan cotidiano que no siempre reconocemos su valor.
Tal vez no necesitemos esperar a sentirnos completamente preparados.
Podemos empezar pequeño.
Compartir una idea.
Crear algo.
Mostrar nuestro trabajo.
Aprender mientras avanzamos.
Porque esconder nuestras capacidades por miedo también significa impedirnos descubrir hasta dónde podrían llevarnos.
¿Cómo aplicar este mensaje hoy?
Puedes comenzar reconociendo aquello que sabes hacer y dando un pequeño espacio para expresarlo.
- Pregúntate qué habilidad o talento has dejado de lado durante mucho tiempo.
- Observa cuál es la primera excusa que aparece cuando piensas en desarrollarlo.
- Pregúntate si detrás de esa excusa existe miedo al fracaso o al juicio de otras personas.
- Recuerda alguna ocasión en la que alguien haya reconocido algo que haces bien.
- Dedica hoy unos minutos a practicar una habilidad que disfrutes.
- Evita esperar a sentirte completamente preparado/a para comenzar.
- Si tienes una idea, escríbela antes de descartarla.
- Comparte algo pequeño de tu trabajo o conocimiento cuando te sientas preparado/a.
- Reduce durante un momento aquello que distrae constantemente tu atención.
- Pregúntate cuál sería el siguiente paso si dejaras de pensar por unos minutos en lo que los demás podrían opinar.
No necesitas demostrar inmediatamente hasta dónde puedes llegar.
Solo necesitas permitirte comenzar a descubrirlo.
Ejercicio práctico: 5 minutos para reconocer tus talentos
Toma una hoja y escribe rápidamente, sin pensarlo demasiado:
Tres cosas que disfruto hacer.
Después:
Tres cosas que otras personas me han dicho que hago bien.
Ahora observa ambas listas.
¿Hay algo que se repita o que esté relacionado?
Elige una de esas capacidades y completa esta frase:
Si no tuviera miedo a equivocarme o a ser juzgado/a, me gustaría...
Finalmente escribe una acción pequeña que puedas realizar esta semana.
No tiene que ser un gran proyecto.
Puede ser practicar, investigar, crear algo, terminar una idea pendiente o simplemente mostrar por primera vez aquello que haces.
Pregunta para reflexionar
¿Qué parte de mí llevo demasiado tiempo ocultando por miedo a lo que pueda ocurrir cuando finalmente decida mostrarla?
Afirmación para el día
Reconozco mis talentos, confío en mi capacidad para desarrollarlos y me permito compartir aquello que nace de mí.
Una intención para este día
Que hoy pueda reconocer aquello que tengo para ofrecer, actuar con mayor confianza y dar un pequeño paso hacia lo que deseo expresar, sin permitir que el miedo decida por mí.
Lo esencial de este mensaje
- El miedo al fracaso o al juicio puede llevarnos a esconder nuestras capacidades.
- Nuestros talentos necesitan ser reconocidos y desarrollados para poder expresarse.
- No necesitamos sentirnos completamente preparados para comenzar.
- Mantener nuestra atención en aquello que verdaderamente importa puede ayudarnos a no perdernos entre las distracciones.
- Amarnos y confiar en nosotros mismos también significa permitirnos ocupar nuestro espacio y compartir lo que tenemos para dar.
Conclusión
Tal vez exista algo que llevas mucho tiempo queriendo hacer.
Una idea que aparece una y otra vez.
Una habilidad que disfrutas.
Un proyecto que siempre queda pendiente.
Una parte de ti que quiere expresarse, pero que todavía encuentra razones para permanecer escondida.
El miedo puede convencernos de que debemos esperar.
Esperar a saber más.
Esperar a tener más confianza.
Esperar a que nadie nos critique.
Esperar a tener la certeza de que todo saldrá bien.
Pero esa certeza probablemente nunca llegue antes de comenzar.
Podemos aprender mientras hacemos.
Podemos equivocarnos y corregir.
Podemos descubrir que algunas ideas funcionan y otras necesitan cambiar.
Y también podemos descubrir capacidades que nunca habríamos conocido si hubiéramos permanecido escondidos.
No necesitas hacer algo extraordinario para demostrar que tienes un talento.
Empieza utilizándolo.
Dale espacio.
Practícalo.
Compártelo cuando estés preparado/a.
Y permite que crezca contigo.
Quizá no necesites encontrar un nuevo talento. Quizá solamente necesites dejar de esconder el que ya tienes.
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