Hay momentos en los que sentimos que las cosas deberían estar sucediendo de otra manera. Esperamos una respuesta, queremos que una situación se resuelva o deseamos avanzar hacia una nueva etapa, pero algo parece detenerse y comenzamos a preguntarnos por qué.
Cuando no podemos controlar los tiempos, pueden aparecer la impaciencia, el miedo y las dudas. Incluso podemos pensar que estamos haciendo algo mal o que aquello que deseamos nunca llegará.
También existen experiencias difíciles que nos obligan a detenernos y mirar hacia dentro. Aunque en el momento resulte complicado comprenderlas, con el tiempo podemos descubrir aprendizajes, decisiones y cambios que probablemente no habrían aparecido de otra manera.
El mensaje canalizado que encontrarás a continuación nos invita a confiar en nuestros procesos, liberarnos de la culpa, prestar atención a nuestra intuición y recordar que no necesitamos tener todas las respuestas para continuar avanzando.
¿Por qué vivimos esto?
La incertidumbre puede resultar difícil porque nuestra mente busca seguridad. Queremos saber qué sucederá, cuándo ocurrirá y cuál será el resultado de nuestras decisiones.
Cuando no tenemos esas respuestas, intentamos anticiparnos.
Pensamos demasiado.
Imaginamos diferentes escenarios.
Revisamos nuestras decisiones y, en ocasiones, terminamos culpándonos por aquello que hicimos o dejamos de hacer.
Pero mirar constantemente hacia atrás no modifica lo sucedido. Lo que sí podemos hacer es comprender desde qué circunstancias tomamos aquellas decisiones y reconocer qué sabemos ahora que entonces todavía no sabíamos.
También podemos aprender a respetar nuestros propios procesos.
Hay cambios que necesitan tiempo. Algunas decisiones requieren madurar y ciertos aprendizajes solamente pueden comprenderse después de haberlos vivido.
Confiar en el proceso no significa permanecer inmóviles esperando que todo se resuelva por sí solo. Significa continuar haciendo aquello que está en nuestras manos sin exigirnos controlar cada resultado.
A veces avanzar también consiste en aceptar que hoy todavía no sabemos qué ocurrirá mañana.
Mensaje canalizado
Qué importante es creer en los procesos, en los tiempos determinados para cada suceso o situación. Qué importante es tener fe en cada situación etiquetada como difícil. Todo está hecho de una manera perfecta; tú no creas situaciones con las que no puedes. En cambio, podrías crear todo para que aprendas a confiar y creer en la magnificencia de El Padre.
Aprende a no tener miedo. Cada suceso en nuestras vidas es parte de un plan perfecto, en donde te permites aplicar toda tu sabiduría para poder trascender de una manera pacífica y en armonía.
No te culpes por nada. La culpa carcome tu ser y llena tu mente y alma de basura. Suelta esa culpa, perdónate y ámate; recuerda que no lo has sabido hacer mejor.
Practica cada día tu intuición para que puedas ver cada señal que te damos. Con el tiempo podrás recordar cómo lo hacías con facilidad. Es cuestión de que te enfoques y desarrolles más ese don que traes y que no dejas salir por completo. Nunca es tarde para empezar.
No pienses en el tiempo como algo que es real. El tiempo no existe, así que todo se dará en el momento perfecto. No pares de tener esas buenas ideas en tu mente para que puedan ser materializadas.
Estás en un proceso de sanación; por ello sientes que algunas cosas se detienen, pero todo a su momento. Empodérate y deja el victimismo, que es hora de salir.
☽ ✧ ☾
Con amor, A. Miguel.
Mensaje recibido en presencia interior y compartido con amor desde Los Ángeles de Mi Cuarto.
© Los Ángeles de Mi Cuarto – Lizeth Cruz.
Canalización espiritual original. No reproducir sin autorización.
Una reflexión para acompañar este mensaje
Hay temporadas en las que avanzar no se parece a lo que imaginábamos.
Podemos estar haciendo esfuerzos, teniendo nuevas ideas y deseando transformar nuestra vida y, sin embargo, sentir que exteriormente muy pocas cosas están cambiando.
Eso puede llevarnos a pensar que estamos perdiendo el tiempo.
Pero no todos los procesos son visibles.
Hay momentos en los que estamos aprendiendo a poner límites, perdonándonos por decisiones pasadas, recuperando confianza, comprendiendo una experiencia o simplemente reuniendo la fuerza necesaria para comenzar nuevamente.
También podemos caer en la tentación de juzgar nuestra historia con los conocimientos que tenemos hoy.
Miramos una decisión del pasado y pensamos: «Debí haberlo sabido».
Pero aquella versión de nosotros tomó decisiones desde las herramientas, circunstancias y conocimientos que tenía en ese momento.
Comprenderlo puede ayudarnos a sustituir poco a poco la culpa por aprendizaje.
No podemos regresar y modificar nuestra historia, pero sí podemos decidir qué hacemos con ella a partir de ahora.
Quizá algunas cosas necesiten más tiempo.
Quizá otras estén listas para comenzar.
Lo importante es no abandonar nuestra vida mientras esperamos.
¿Cómo aplicar este mensaje hoy?
Puedes comenzar observando tu proceso con un poco más de paciencia y comprensión.
- Identifica una situación que actualmente sientas estancada.
- Pregúntate qué parte depende de ti y qué parte no puedes controlar.
- Observa si te estás culpando por alguna decisión del pasado.
- Recuerda qué información y recursos tenías cuando tomaste aquella decisión.
- Sustituye la pregunta «¿por qué hice esto?» por «¿qué puedo aprender ahora de esto?».
- Dedica unos minutos de silencio a escuchar lo que realmente necesitas.
- Si aparece una idea que te entusiasma, anótala aunque todavía no puedas llevarla a cabo.
- Evita comparar el ritmo de tu proceso con el de otras personas.
- Da hoy una pequeña acción hacia algo que deseas construir.
- Recuerda que atravesar una etapa lenta no significa necesariamente que hayas dejado de avanzar.
No necesitas conocer cuándo cambiarán todas las cosas.
Puedes continuar construyendo mientras permites que algunos procesos encuentren su propio ritmo.
Ejercicio práctico: 5 minutos para soltar la culpa
Toma una hoja y escribe una situación del pasado por la que todavía te juzgues.
Después completa estas frases:
En aquel momento yo sabía...
Escribe aquello que realmente sabías entonces.
En aquel momento yo no sabía...
Reconoce aquello que solamente comprendiste después.
Esta experiencia me enseñó...
Escribe uno o dos aprendizajes que hayan quedado en tu vida.
Finalmente completa:
Hoy elijo hacer diferente...
No necesitas justificar lo sucedido ni negar sus consecuencias. El ejercicio consiste simplemente en reconocer que hoy puedes utilizar lo aprendido para tomar decisiones diferentes.
Pregunta para reflexionar
¿Qué cambiaría en mi manera de vivir este momento si dejara de exigirme saber cuándo y cómo tiene que resolverse todo?
Afirmación para el día
Confío en mi proceso, aprendo de lo vivido y continúo avanzando sin castigarme por aquello que ya no puedo cambiar.
Una intención para este día
Que pueda respetar mis propios tiempos, escucharme con mayor atención y realizar aquello que hoy está en mis manos sin exigir respuestas inmediatas para todo lo demás.
Lo esencial de este mensaje
- Cada proceso necesita su propio tiempo.
- La culpa puede transformarse en comprensión y aprendizaje.
- Escuchar nuestra intuición requiere atención y práctica.
- Una etapa aparentemente detenida también puede contener cambios interiores importantes.
- Confiar en el proceso no significa dejar de actuar, sino continuar sin intentar controlar cada resultado.
Conclusión
No siempre podemos decidir cuándo sucederán las cosas.
Podemos trabajar por nuestros sueños, tomar decisiones, crear proyectos y hacer todo aquello que está en nuestras manos, pero seguirá existiendo una parte de la vida que no podremos controlar completamente.
Aceptar esto puede resultar difícil.
Sobre todo cuando llevamos mucho tiempo esperando.
Sin embargo, quizá podamos dejar de medir nuestro proceso únicamente por aquello que todavía no ha sucedido.
También podemos mirar lo que hemos aprendido.
Las decisiones que ahora tomamos de otra manera.
Las ideas que han nacido.
Los miedos que comenzamos a enfrentar.
La manera en que hemos aprendido a tratarnos después de equivocarnos.
Todo eso también es movimiento.
Confiar en nuestros tiempos no significa renunciar a nuestros deseos ni quedarnos esperando.
Significa continuar caminando sin convertir la espera en una lucha permanente contra nosotros mismos.
Tal vez todavía no puedas ver hacia dónde conduce todo lo que estás viviendo.
Pero hoy puedes hacer algo.
Puedes escucharte.
Puedes perdonarte.
Puedes aprender.
Puedes crear.
Y puedes continuar.
Nunca es tarde para empezar.
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