Cuando algo cambia inesperadamente podemos sentir frustración, miedo o confusión. Nos preguntamos si estamos tomando la decisión correcta o si aquello que ocurre significa que nos estamos alejando de nuestros propósitos.
En esas etapas también podemos buscar respuestas constantemente fuera de nosotros. Escuchamos opiniones, analizamos posibilidades y tratamos de encontrar alguna certeza que nos diga exactamente qué debemos hacer. Pero entre tantas voces puede resultar difícil escuchar la nuestra.
El mensaje canalizado que encontrarás a continuación nos invita a recuperar la confianza, regresar a nuestro centro y recordar que también existe dentro de nosotros un espacio desde el cual podemos encontrar calma, fortaleza y claridad para continuar nuestro camino.
¿Por qué vivimos esto?
La incertidumbre suele resultarnos incómoda porque nuestra mente busca anticipar lo que ocurrirá. Saber qué viene después nos proporciona cierta sensación de seguridad y control.
Por eso hacemos planes.
Imaginamos escenarios, establecemos metas y tratamos de tomar decisiones que nos acerquen a aquello que deseamos. El problema aparece cuando creemos que solo existe una manera correcta de llegar.
Si algo no sucede como habíamos pensado, podemos interpretar rápidamente que hemos fracasado o que estamos tomando un camino equivocado.
También podemos comenzar a dudar de nuestras propias capacidades.
Buscamos señales externas, preguntamos a otras personas qué harían en nuestro lugar o esperamos encontrar una respuesta definitiva que elimine completamente la incertidumbre.
Sin embargo, algunas decisiones necesitan tiempo.
Detenernos, observar nuestras emociones y alejarnos momentáneamente del ruido puede ayudarnos a distinguir entre una decisión tomada desde el miedo y otra que realmente corresponde con aquello que queremos.
Volver a nuestro centro no significa tener inmediatamente todas las respuestas. A veces significa simplemente recuperar suficiente calma para mirar la situación con mayor claridad.
Y desde ahí podemos continuar avanzando, incluso cuando todavía no sabemos exactamente cómo será todo el camino.
Mensaje canalizado
Los caminos que a veces quieres tomar no todo el tiempo son los más adecuados. En ocasiones, si lo solicitas, te damos guía, de tal manera que puedas seguir con tu propósito, ese al que viniste a vivir de una manera plena y en concordancia con tu entorno.
Cree en que eres parte de la Fuente. No te limites en ese aspecto y, en verdad, cree que todo es posible. ¿Desde cuándo no reclamas al universo lo que es tuyo? Hazlo cada vez que tengas oportunidad; hazlo con mucho amor y sin expectativas.
Todos estamos asistiéndote de tal manera que puedas evolucionar en paz. Lo has estado haciendo bien, aunque a veces te distraes. Vuelve al centro, vuelve a la calma, a la paz con la que quieres vivir. Aleja de ti todo aquel pensamiento que te aleje de la Fuente, como el temor y el no creer que estás bendecido.
Tienes un camino guiado por nosotros, tus ángeles, y también estás protegido a todos los niveles.
No dejes de soñar con que todo es posible. Ten la suficiente fuerza y valentía para seguir por este camino que te llevará a la plenitud. Alimenta tu mente, cuerpo y alma con cosas positivas, con confianza y mucho amor.
La salvación está dentro de ti, no hay nada externo que te salve. Solo tú tienes eso en tu interior. Camina con la confianza y la creencia de que así es. Confía en todo el amor que ya eres.
☽ ✧ ☾
Con amor, A. Daniel.
Mensaje recibido en presencia interior y compartido con amor desde Los Ángeles de Mi Cuarto.
© Los Ángeles de Mi Cuarto – Lizeth Cruz.
Canalización espiritual original. No reproducir sin autorización.
Una reflexión para acompañar este mensaje
En algunos momentos podemos sentir que necesitamos encontrar una respuesta fuera de nosotros para poder continuar.
Queremos una señal definitiva.
Una persona que nos diga qué hacer.
Una circunstancia que confirme que estamos tomando la decisión correcta.
Pero quizá también podamos aprender a permanecer unos momentos con nosotros mismos antes de salir inmediatamente en busca de respuestas.
Preguntarnos cómo nos sentimos.
Reconocer qué nos produce paz y qué nos genera temor.
Observar cuáles de nuestros pensamientos nacen de lo que verdaderamente deseamos y cuáles aparecen únicamente porque tenemos miedo de equivocarnos.
Confiar en nosotros mismos no significa creer que nunca cometeremos errores. Significa saber que podremos seguir escuchándonos, aprendiendo y tomando nuevas decisiones cuando sea necesario.
También significa reconocer que no podemos controlar cada detalle de nuestra vida.
Habrá caminos que cambien.
Planes que necesiten modificarse.
Sueños que adopten formas diferentes a las que habíamos imaginado.
Y aun así podemos continuar.
No necesitamos conocer todo el recorrido para dar el siguiente paso.
¿Cómo aplicar este mensaje hoy?
- Cuando aparezca una preocupación, haz una pausa antes de reaccionar.
- Observa si estás tomando una decisión desde la confianza o principalmente desde el miedo.
- Reduce durante unos minutos el ruido externo y presta atención a lo que sientes.
- Pregúntate qué situación de tu vida necesita hoy un poco más de calma.
- Si un plan no está funcionando como esperabas, considera otras posibilidades antes de pensar que todo salió mal.
- Cuida aquello que consumes diariamente y observa cómo influye en tus pensamientos y emociones.
- Dedica tiempo a aquello que nutre tu cuerpo, tu mente y tu bienestar interior.
- Permítete continuar soñando aunque todavía no conozcas la manera exacta de alcanzar aquello que deseas.
- Cuando necesites orientación, crea un momento de silencio antes de buscar respuestas externas.
- Recuerda las ocasiones en las que lograste encontrar una salida incluso cuando inicialmente no sabías qué hacer.
No necesitas tener resuelto todo el camino.
A veces basta con recuperar la calma necesaria para reconocer cuál puede ser tu siguiente paso.
Ejercicio práctico: volver al centro en 5 minutos
Busca un lugar tranquilo y deja a un lado cualquier distracción durante cinco minutos.
Durante el primer minuto, simplemente respira lentamente.
No intentes solucionar nada.
Después piensa en una situación que actualmente te genere dudas y pregúntate:
¿Qué estoy sintiendo realmente ante esta situación?
¿Qué es lo que más miedo me da?
¿Qué decisión tomaría si durante unos minutos dejara ese miedo a un lado?
¿Qué necesito para sentir mayor tranquilidad?
¿Cuál es el siguiente paso que sí puedo dar hoy?
Escribe tus respuestas sin analizarlas demasiado.
Al terminar, no intentes resolver inmediatamente todo el problema. Elige solamente una pequeña acción que puedas realizar.
Pregunta para reflexionar
¿Estoy buscando constantemente afuera una respuesta que quizá necesito comenzar a escuchar dentro de mí?
Afirmación para el día
Confío en mi camino, regreso a mi centro y avanzo con amor, calma y confianza en aquello que existe dentro de mí.
Una intención para este día
Que pueda caminar este día con mayor serenidad, escucharme antes de reaccionar y recordar que no necesito conocer todas las respuestas para continuar avanzando.
Lo esencial de este mensaje
- No siempre el camino que inicialmente imaginamos es el que terminaremos recorriendo.
- Volver a nuestro centro puede ayudarnos a recuperar calma y claridad.
- El miedo puede hacernos dudar de nosotros mismos y de nuestras decisiones.
- Podemos continuar soñando y avanzando sin conocer todavía todo el recorrido.
- La confianza, el amor y la fortaleza interior también pueden convertirse en guía durante los momentos de incertidumbre.
Conclusión
No todos los caminos de nuestra vida serán rectos.
Habrá momentos en los que pensemos que sabemos exactamente hacia dónde vamos y, de pronto, una circunstancia nos obligará a cambiar de dirección.
Eso puede generar incertidumbre.
Podemos preguntarnos si estamos haciendo lo correcto, si deberíamos continuar o si es mejor elegir algo diferente.
En esos momentos resulta fácil buscar respuestas en todas partes.
Pero también podemos detenernos.
Respirar.
Regresar a nosotros.
No necesariamente para encontrar inmediatamente una solución, sino para recuperar la calma desde la cual podamos mirar nuestra situación de otra manera.
Quizá no podamos controlar todo lo que sucederá.
Quizá algunos planes cambien y algunos caminos resulten diferentes a los que habíamos imaginado.
Pero podemos continuar cuidando nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro mundo interior mientras avanzamos.
Podemos continuar soñando.
Podemos seguir tomando decisiones.
Podemos corregir el rumbo cuando sea necesario.
Y podemos aprender a confiar un poco más en nuestra propia capacidad para atravesar aquello que todavía desconocemos.
No necesitas conocer hoy todo el camino.
Solo necesitas reconocer desde dónde quieres dar el siguiente paso.
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