Después de atravesar todo eso, puede resultar extraño permitirnos disfrutar. A veces estamos tan acostumbrados a luchar, resolver problemas y seguir adelante que incluso cuando las cosas comienzan a estar mejor nos cuesta reconocer que también tenemos derecho a descansar, recibir y sentirnos bien.
La plenitud no siempre llega acompañada de grandes acontecimientos. También puede encontrarse en la tranquilidad de sentirnos en paz con nuestra vida, en disfrutar lo que hemos conseguido, en reconocer cuánto hemos cambiado y en permitirnos vivir el presente sin estar constantemente esperando el próximo obstáculo.
El mensaje canalizado que encontrarás a continuación habla precisamente de ese momento: de reconocer el camino recorrido, dejar atrás el papel de quien solamente resiste y permitirse finalmente disfrutar los regalos que la vida tiene para ofrecer.
¿Por qué vivimos esto?
Cuando una persona ha pasado mucho tiempo enfrentando dificultades, puede acostumbrarse a vivir en estado de alerta. Resolver problemas se convierte en parte de la rutina y, poco a poco, puede resultar difícil imaginar cómo sería vivir sin estar constantemente intentando superar algo.
Esto puede hacer que incluso los momentos tranquilos se sientan extraños.
También podemos acostumbrarnos a pensar que primero debemos conseguir algo más para poder sentirnos satisfechos: terminar un proyecto, alcanzar determinada meta, solucionar una situación o conseguir aquello que todavía nos falta.
De esta manera, la plenitud siempre parece encontrarse un poco más adelante.
Sin embargo, también existe la posibilidad de detenernos y reconocer lo que ya hemos recorrido.
No significa negar las dificultades ni fingir que todo ha sido fácil. Significa reconocer que, a pesar de ellas, hemos continuado avanzando.
Cada persona tiene una historia diferente. Algunas experiencias dejan huellas profundas y requieren tiempo para ser comprendidas. Otras nos obligan a cambiar nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
Con el tiempo, podemos comenzar a mirar nuestra historia desde otro lugar.
Ya no solamente desde aquello que dolió, sino también desde aquello que aprendimos, construimos y transformamos.
Y cuando llega un momento de mayor tranquilidad, podemos permitirnos disfrutarlo sin sentir que debemos estar preparados inmediatamente para el siguiente problema.
Mensaje canalizado
Vivir en plenitud
El momento de plenitud llega en el momento perfecto, cuando estás listo, cuando ya cruzaste muchos obstáculos y sigues de pie, evolucionando, sanando, haciendo lo que viniste a hacer en esta vida, en beneficio tuyo y el de todos.
El camino puede ser difícil y, a veces, doloroso, pero los regalos encubiertos son muchos y maravillosos.
Ha llegado el tiempo de cosechar, de disfrutar, de sentirte pleno y uno con el todo. Estás listo/a, te lo decimos. Estamos orgullosos de ti, de tu trabajo, de tu entendimiento, de tu evolución. Estamos felices de que estés despertando tu conciencia y la de los demás. Sigue compartiendo tus aprendizajes desde fuera del ego, fuera del victimismo.
Has atravesado por un camino muy duro y oscuro, pero lo hiciste por amor, por tu clan. Tú te ofreciste a vivir todas las experiencias que ellos no pudieron sanar porque no supieron cómo hacerlo.
Tú fuiste el guerrero o la guerrera que dijo: "Yo". Yo lo hago, sin saber todo lo difícil que sería.
Pero ya estás aquí, ya lo lograste. Ahora te toca disfrutar de los regalos de la vida. Siempre elige vivir en plenitud.
☽ ✧ ☾
Con amor, A. Miguel.
Mensaje recibido en presencia interior y compartido con amor desde Los Ángeles de Mi Cuarto.
© Los Ángeles de Mi Cuarto – Lizeth Cruz.
Canalización espiritual original. No reproducir sin autorización.
Una reflexión para acompañar este mensaje
Después de atravesar momentos difíciles, reconocer que también existen etapas de tranquilidad puede ser un aprendizaje en sí mismo.
A veces esperamos tanto tiempo para sentirnos bien que, cuando finalmente llega un momento de calma, no sabemos cómo recibirlo.
Podemos pensar que todavía falta algo.
Que todavía no hemos hecho suficiente.
Que primero debemos resolver otra situación antes de permitirnos disfrutar.
Pero también podemos detenernos y mirar todo lo que ya hemos recorrido.
Quizá hoy eres una persona diferente a la que eras hace algunos años. Quizá has aprendido a poner límites, a tomar decisiones distintas, a reconocer lo que necesitas o a comprender aspectos de ti que antes desconocías.
Tal vez no todo está resuelto, pero eso no significa que no puedas disfrutar de lo que sí está bien.
La vida no tiene que ser perfecta para poder sentirse plena.
También podemos encontrar plenitud en las pequeñas cosas: una conversación, una tarde tranquila, un proyecto que finalmente comienza a tomar forma, una persona que amamos, un espacio que hemos construido o simplemente la sensación de estar aquí y poder respirar con tranquilidad.
Permitirse disfrutar no significa olvidar lo vivido.
Significa reconocer que nuestra historia también contiene momentos que merecen ser celebrados.
¿Cómo aplicar este mensaje hoy?
- Mira hacia atrás y reconoce una dificultad que lograste atravesar.
- Recuerda cómo eras entonces y observa cuánto has cambiado.
- Haz una lista de tres cosas que hoy tienes y que antes deseabas.
- Permítete disfrutar algo sin pensar que primero debes terminar todas tus obligaciones.
- Reconoce tus esfuerzos, incluso aquellos que nadie más vio.
- Observa si todavía vives esperando que aparezca el siguiente problema.
- Date permiso para descansar sin sentir culpa.
- Comparte algún aprendizaje que haya sido importante para ti.
- Celebra un pequeño logro que normalmente pasarías por alto.
- Pregúntate qué significa para ti vivir en plenitud en esta etapa de tu vida.
No necesitas esperar a que todo sea perfecto para comenzar a disfrutar lo que ya existe.
Ejercicio práctico (5 minutos)
Busca un lugar tranquilo y toma una hoja de papel.
Durante cinco minutos escribe tres momentos de tu vida que hayan sido difíciles y que, de alguna manera, hayas logrado atravesar.
Después, junto a cada uno, escribe:
¿Qué aprendí?
¿Qué cambió en mí?
¿Qué puedo reconocer hoy de aquella experiencia?
Finalmente, escribe tres cosas que actualmente puedas disfrutar.
No tienen que ser grandes.
Puede ser tu hogar, una persona, un animal de compañía, un proyecto, tu tiempo, una comida, una caminata o simplemente un momento de tranquilidad.
Lee lo que escribiste y permite que por unos instantes tu atención se quede en aquello que sí está presente en tu vida.
Pregunta para reflexionar
¿Me estoy permitiendo disfrutar la vida que he construido o sigo esperando superar algo más para sentir que finalmente puedo ser feliz?
Afirmación para el día
Me permito reconocer mi camino, disfrutar lo que hoy tengo y vivir esta etapa de mi vida con plenitud y gratitud.
Una intención para este día
Que pueda reconocer todo lo que he recorrido, valorar el presente y permitirme recibir con tranquilidad los momentos buenos que forman parte de mi vida.
Lo esencial de este mensaje
- Reconocer el camino recorrido también forma parte del crecimiento.
- Después de atravesar dificultades, también podemos permitirnos disfrutar.
- No necesitamos esperar a que todo sea perfecto para sentir plenitud.
- Compartir nuestros aprendizajes puede convertirse en una forma de acompañar a otros.
- Vivir en plenitud también significa permitirnos recibir y disfrutar aquello que la vida nos ofrece.
Conclusión
Hay momentos en los que necesitamos dejar de mirar solamente hacia atrás para recordar lo que nos dolió y hacia adelante para preguntarnos qué falta por resolver.
También podemos mirar alrededor.
Aquí.
En este momento.
Y reconocer todo aquello que ya existe.
Quizá hemos pasado mucho tiempo esperando que algo cambie para sentirnos realmente bien. Tal vez pensamos que la plenitud llegará cuando alcancemos determinada meta, cuando tengamos aquello que deseamos o cuando finalmente desaparezcan todas las dificultades.
Pero la vida difícilmente permanece completamente libre de obstáculos.
Por eso también es importante aprender a reconocer los momentos de calma cuando aparecen.
Después de tanto esfuerzo, podemos permitirnos descansar.
Después de tantas decisiones, podemos permitirnos disfrutar.
Después de tantos aprendizajes, podemos compartir lo que hemos descubierto.
Y después de haber atravesado momentos difíciles, podemos reconocer nuestra propia capacidad para continuar.
No se trata de negar el pasado ni de decir que todo aquello que ocurrió fue fácil.
Se trata de reconocer que seguimos aquí.
Que hemos cambiado.
Que hemos aprendido.
Que existen cosas que hoy podemos hacer y comprender de una manera diferente.
La plenitud puede estar precisamente en dejar de esperar que nuestra vida sea perfecta para comenzar a disfrutarla.
Quizá todavía existan sueños pendientes.
Quizá todavía haya cosas que queremos transformar.
Y está bien.
Podemos continuar creciendo sin dejar de disfrutar el lugar en el que estamos ahora.
Porque también merecemos reconocer los frutos de nuestro camino.
Siempre podemos elegir vivir con mayor plenitud.
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