Podemos acostumbrarnos a vivir pendientes de lo externo: lo que hacen los demás, lo que conseguimos, lo que nos falta, lo que deberíamos estar haciendo o aquello que todavía queremos alcanzar. Y, mientras nuestra atención está puesta afuera, podemos alejarnos de nuestras propias emociones y necesidades.
La búsqueda de la felicidad también puede convertirse en una exigencia. Queremos sentirnos bien todo el tiempo y, cuando aparece la tristeza, el miedo, el enojo o la incertidumbre, pensamos que estamos haciendo algo mal.
Sin embargo, aprender a observarnos, reconocer lo que sentimos y regresar a nuestro centro puede ayudarnos a recuperar una sensación de calma y conexión con nosotros mismos.
El mensaje canalizado que encontrarás a continuación nos invita precisamente a volver la mirada hacia nuestro interior, dejar de compararnos y recordar que nuestro camino es propio.
¿Por qué vivimos esto?
Vivimos gran parte de nuestra vida reaccionando a lo que ocurre alrededor. Una situación cambia, alguien dice algo que nos afecta, aparece una preocupación o surge una dificultad, y nuestra atención se dirige inmediatamente hacia aquello que está sucediendo.
Esto es completamente humano. Nuestro cerebro está constantemente evaluando lo que ocurre para intentar responder a las circunstancias y protegernos de aquello que percibimos como una amenaza.
El problema puede aparecer cuando permanecemos demasiado tiempo conectados con lo externo y dejamos de preguntarnos cómo estamos nosotros.
También es fácil caer en la comparación. Observamos la vida de otras personas y podemos comenzar a pensar que deberíamos estar en otro lugar, tener otros resultados o avanzar al mismo ritmo que ellas.
Pero cada persona tiene circunstancias, experiencias y prioridades diferentes. Compararnos constantemente puede hacernos perder de vista nuestro propio camino.
Otra dificultad aparece cuando creemos que debemos sentirnos bien todo el tiempo. La realidad es que somos seres humanos y nuestras emociones cambian. Podemos sentir alegría y tristeza, seguridad e incertidumbre, tranquilidad y preocupación en diferentes momentos.
Reconocer lo que sentimos no significa permitir que una emoción controle nuestras decisiones. Significa darnos la oportunidad de escuchar lo que está ocurriendo dentro de nosotros.
A veces, una pausa sencilla puede ser suficiente para comenzar a recuperar esa conexión: preguntarnos qué sentimos, qué necesitamos y qué podemos hacer hoy para tratarnos con mayor amabilidad.
Mensaje canalizado
Eres la luz del mundo y tu única función es recordar, perdonarte y ser feliz. No dudes de eso.
¿Quién no querría ser feliz en su estadía en esta experiencia humana? Cumple con tu única función y ese será tu estado de conciencia, y tendrás lo que siempre has querido: tu paz y tu felicidad.
¿Te sientes en calma hoy? Si tu respuesta es no, es que no estás cumpliendo con tu función. Estás manejando algunas cosas de una manera muy hermosa, pero en otras te descontrolas y dejas que el ego te gane la batalla.
¿Acaso no sientes que fluyes cuando estás en paz? ¿Acaso no todo te sale de una manera fácil y espontánea? ¿Acaso no te gustaría estar en ese estado siempre?
Yo creo que tu respuesta es sí, pero a veces te gana la pereza y te estancas. Olvídate de todo tu exterior y trabaja con todo tu interior.
Pregúntate: ¿cómo estás tú?, ¿cómo te sientes?, ¿qué sientes?
Expresa cada palabra que quieras, sonríe, siéntete pleno y merecedor de una vida abundante.
No te compares con nadie. Cada quien tiene su afán, cada quien tiene su manera de ejercer su función y su forma de evolucionar.
Todos están en su propio proceso, así que no pierdas tiempo en comparaciones y trabaja en ti, para que puedas salir al mundo expandiendo tu conocimiento con total serenidad.
Vive para ti.
☽ ✧ ☾
Con amor, A. Miguel.
Mensaje recibido en presencia interior y compartido con amor desde Los Ángeles de Mi Cuarto.
© Los Ángeles de Mi Cuarto – Lizeth Cruz.
Canalización espiritual original. No reproducir sin autorización.
Una reflexión para acompañar este mensaje
Hay una diferencia entre vivir para nosotros y vivir únicamente para nosotros.
Podemos ocuparnos de nuestro bienestar, escuchar nuestras necesidades y reconocer nuestros propios deseos sin dejar de tener consideración por quienes nos rodean.
A veces necesitamos recordar que nuestra vida también merece nuestra atención. No solamente cuando algo sale mal, sino todos los días.
Preguntarnos cómo estamos puede convertirse en una práctica sencilla pero significativa.
¿Cómo me siento hoy?
¿Qué necesito?
¿Qué estoy evitando sentir?
¿Qué me está dando tranquilidad?
¿Qué estoy haciendo solamente porque creo que debería hacerlo?
Estas preguntas pueden ayudarnos a reconocer aquello que normalmente dejamos en segundo plano.
También puede ser liberador aceptar que no necesitamos vivir exactamente como otras personas. Cada quien tiene su propio ritmo, sus propias circunstancias y su propia manera de recorrer la vida.
Cuando dejamos de mirar constantemente hacia los lados, podemos comenzar a escuchar con mayor claridad nuestra propia voz.
¿Cómo aplicar este mensaje hoy?
- Haz una pausa durante el día y pregúntate sinceramente cómo te sientes.
- Observa qué emoción está presente sin intentar juzgarla inmediatamente.
- Evita compararte con alguien más cuando sientas que estás avanzando demasiado lento.
- Pregúntate qué necesitas hoy para sentir un poco más de tranquilidad.
- Permítete expresar aquello que has estado guardando.
- Reconoce algo que hayas hecho bien, aunque parezca pequeño.
- Dedica unos minutos a una actividad que disfrutes realmente.
- Cuando aparezca una preocupación, observa si puedes regresar tu atención al presente.
- Recuerda que cuidar de ti también forma parte de tu camino.
No necesitas transformar toda tu vida de un día para otro. Puedes comenzar simplemente escuchándote un poco más.
Ejercicio práctico (5 minutos)
Busca un lugar tranquilo y permanece unos minutos sin teléfono ni distracciones.
Respira lentamente y responde por escrito estas cinco preguntas:
¿Cómo me siento realmente hoy?
¿Qué emoción está más presente en mí?
¿Qué necesito en este momento?
¿Qué estoy haciendo por miedo a compararme con los demás?
¿Qué puedo hacer hoy solamente por mi bienestar?
No busques respuestas perfectas.
Escribe lo primero que aparezca.
Al terminar, elige una pequeña acción de cuidado personal y realízala durante el día.
Pregunta para reflexionar
¿Cuánto tiempo de mi vida estoy dedicando a observar lo que hacen los demás y cuánto estoy dedicando a escucharme a mí mismo?
Afirmación para el día
Hoy regreso a mí. Escucho lo que siento, respeto mi proceso y me permito vivir con mayor paz, confianza y alegría.
Una intención para este día
Que pueda recordar que mi camino es propio, escuchar con honestidad lo que ocurre dentro de mí y permitirme vivir este día con mayor serenidad y aceptación.
Lo esencial de este mensaje
- Volver la mirada hacia nuestro interior nos ayuda a reconocer cómo estamos realmente.
- La comparación puede alejarnos de nuestro propio proceso.
- Cada persona tiene una manera diferente de vivir y evolucionar.
- Reconocer nuestras emociones es una forma de escucharnos.
- Cuidar nuestro bienestar también forma parte de nuestra vida y nuestro crecimiento.
Conclusión
En ocasiones buscamos la paz en todo aquello que ocurre afuera. Esperamos que cambien las circunstancias, que otras personas actúen de determinada manera o que finalmente llegue aquello que creemos que nos hará sentir completos.
Pero también existe un lugar al que podemos regresar en cualquier momento: nosotros mismos.
No siempre podremos controlar lo que ocurre alrededor. Habrá días tranquilos y otros más difíciles. Habrá momentos en los que nos sintamos seguros y otros en los que aparezcan dudas.
Lo importante es no olvidarnos de nosotros mismos en medio de todo ello.
Podemos detenernos.
Podemos respirar.
Podemos preguntarnos cómo estamos.
Podemos reconocer nuestras emociones sin permitir que ellas definan todo nuestro camino.
Y podemos recordar que no necesitamos vivir comparándonos con nadie. Cada persona está recorriendo una historia diferente.
Tal vez vivir para nosotros también significa aprender a escucharnos, cuidar nuestra paz y permitirnos disfrutar de la experiencia de estar aquí.
No necesitas ser como nadie más.
Tu camino es tuyo.
Y puedes recorrerlo con mayor serenidad cuando dejas de mirar constantemente hacia los lados y comienzas a volver hacia ti.
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