A veces, sin darnos cuenta, comenzamos a conformarnos. Nos acostumbramos a situaciones que no nos hacen felices porque creemos que no existen otras posibilidades o porque el miedo a perder lo poco que tenemos termina siendo más fuerte que el deseo de buscar algo diferente.
También podemos aprender a vivir desde la comparación. Observamos lo que otras personas han conseguido y utilizamos sus logros como medida de nuestra propia vida. Poco a poco, podemos llegar a creer que no somos capaces de alcanzar aquello que deseamos.
El mensaje canalizado que encontrarás a continuación nos invita a mirar la abundancia desde otro lugar: reconocer nuestro propio valor, dejar de conformarnos con aquello que no deseamos y atrevernos a pedir y construir una vida que esté más cerca de lo que verdaderamente queremos.
¿Por qué vivimos esto?
Conformarnos con menos de lo que deseamos puede convertirse en un hábito casi imperceptible. No siempre ocurre porque estemos satisfechos con nuestra situación, sino porque lo conocido puede parecernos más seguro que aquello que todavía no conocemos.
El miedo también puede influir mucho en nuestras decisiones. Podemos permanecer en un trabajo que no nos satisface porque tememos no encontrar otro, continuar en una relación que nos hace daño por miedo a la soledad o dejar de perseguir un proyecto porque pensamos que no tenemos las capacidades suficientes.
Con el tiempo, esas decisiones pueden convertirse en una forma de vida. Nos acostumbramos a pensar que "esto es lo que hay" y dejamos de preguntarnos qué queremos realmente.
La comparación también puede alimentar esa sensación de carencia. Cuando observamos únicamente lo que otros tienen, es fácil olvidar nuestras propias capacidades, recursos y avances.
Reconocer lo que deseamos no significa despreciar lo que tenemos. Podemos agradecer nuestra situación actual y, al mismo tiempo, permitirnos aspirar a algo diferente.
También es importante recordar que desear una vida distinta no significa que todo vaya a suceder de inmediato. Los cambios requieren decisiones, acciones, paciencia y, en ocasiones, salir de lugares que ya no corresponden con aquello que queremos construir.
La primera transformación puede comenzar simplemente al permitirnos pensar: "También puedo aspirar a algo mejor para mí."
Mensaje canalizado
Eres abundancia. Te mereces lo mejor de esta vida a la que viniste a aprender, a evolucionar, con la plena seguridad de que eres abundante en amor, dinero, sabiduría y salud.
Vive creyéndote esto, porque la abundancia está en la mente. El Creador quiere que goces de esta vida plenamente, pero a veces te olvidas. Solo es volver a recordar lo que, por derecho de nacimiento, te pertenece.
No te conformes con algo que no quieres, que no te gusta o que simplemente sientes que no es para ti.
A veces tomas decisiones como la de estar con alguien que te maltrata por miedo a quedarte solo. Te conformas con eso; también con una casa pequeña, con lo básico o con un trabajo que te paga poco porque crees que no puedes conseguir más.
Siéntete pleno y seguro de que Dios es quien te sustenta en abundancia, que Él no te suelta, que está ahí para ayudarte y darte lo que tú necesitas en esta vida.
No te conformes con poco, que la vida tiene mucho y para todos. No hay límite; el límite está en tu mente, que a través del ego te juega unas ideas que te hacen creer que no puedes poseer lo que quieres.
No te limites. Pide, que el universo te escucha.
Una reflexión para acompañar este mensaje
Existe una diferencia entre valorar lo que tenemos y conformarnos con aquello que no nos hace bien.
Podemos agradecer nuestra vida actual sin renunciar a nuestros deseos. Podemos reconocer nuestros avances y, al mismo tiempo, aceptar que todavía queremos crecer en determinadas áreas.
A veces necesitamos preguntarnos honestamente si estamos eligiendo desde el deseo o desde el miedo.
El miedo puede decirnos que es mejor quedarnos donde estamos porque al menos conocemos esa realidad. Puede convencernos de que no encontraremos algo mejor, de que no somos capaces o de que pedir más significa ser demasiado exigentes.
Pero nuestros deseos también pueden mostrarnos aquello que queremos construir.
No se trata de compararnos con otras personas ni de pensar que necesitamos tenerlo todo. Se trata de reconocer qué cosas son realmente importantes para nosotros y permitirnos avanzar hacia ellas.
También podemos recordar que merecer algo mejor no significa esperar que llegue sin hacer nada. A veces la decisión de no conformarnos es precisamente el comienzo de una nueva etapa.
¿Cómo aplicar este mensaje hoy?
- Pregúntate qué aspecto de tu vida actualmente no te satisface.
- Identifica si permaneces en esa situación por elección o principalmente por miedo.
- Escribe algo que realmente deseas y que has dejado de pedirte a ti mismo.
- Reconoce tres capacidades que ya tienes y que pueden ayudarte a construir aquello que quieres.
- Da un pequeño paso hacia una situación que te haga sentir más pleno.
- Observa cuándo aparece el pensamiento de "no puedo" y pregúntate de dónde viene.
- Evita compararte con otras personas; concéntrate en lo que tú deseas construir.
- Permítete imaginar nuevas posibilidades sin decidir de antemano que son imposibles.
No necesitas cambiar toda tu vida en un solo día. A veces basta con comenzar a reconocer que también tienes derecho a desear algo diferente.
Ejercicio práctico (5 minutos)
Toma una hoja de papel y divídela en dos columnas.
En la primera escribe:
"Con lo que me estoy conformando".
En la segunda:
"Lo que realmente deseo".
Escribe sin juzgarte.
Puede tratarse de tu trabajo, relaciones, hogar, proyectos, tiempo personal o cualquier otra área de tu vida.
Al terminar, elige una sola cosa de la segunda columna y escribe debajo:
"¿Cuál es el primer paso que puedo dar para acercarme a esto?"
No necesitas encontrar todo el camino.
Solo identifica el primer paso.
Pregunta para reflexionar
¿En qué área de mi vida estoy aceptando menos de lo que realmente deseo por miedo a no encontrar algo mejor?
Afirmación para el día
Reconozco mi valor, confío en mis capacidades y me permito recibir y construir una vida abundante, plena y acorde con lo que realmente deseo.
Una intención para este día
Que pueda reconocer aquello que verdaderamente deseo, dejar de limitar mis posibilidades por miedo y actuar con confianza hacia una vida que se sienta más plena y auténtica para mí.
Lo esencial de este mensaje
- La abundancia comienza también con la manera en que percibimos nuestro propio valor.
- No es necesario conformarse con aquello que realmente no queremos.
- El miedo puede hacernos creer que no existen otras posibilidades.
- Reconocer nuestros dones y capacidades nos ayuda a confiar en lo que podemos construir.
- Pedir, soñar y aspirar a algo diferente también puede formar parte de nuestro crecimiento.
Conclusión
A veces hemos vivido durante tanto tiempo desde la idea de que debemos conformarnos que dejamos de preguntarnos qué queremos realmente.
Nos acostumbramos a lo conocido y confundimos seguridad con bienestar. Pensamos que pedir más significa ser inconformes, cuando quizá simplemente estamos reconociendo que existe una parte de nuestra vida que deseamos transformar.
La abundancia no tiene que significar únicamente tener más cosas. También puede comenzar cuando dejamos de sentirnos limitados, reconocemos nuestros talentos y nos permitimos imaginar nuevas posibilidades.
No se trata de despreciar lo que hoy tenemos.
Se trata de valorar lo que existe y, al mismo tiempo, tener el valor de construir aquello que todavía deseamos.
Quizá el primer paso hacia una vida diferente no sea conseguir algo nuevo.
Quizá sea dejar de decirnos que no podemos tenerlo.
Eres abundancia.
Y tal vez recordar eso sea el comienzo.
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