Enfócate y confía en el proceso
Cuando
no te sientes motivado es porque no estás confiando en el proceso; pierdes la
esperanza muy fácilmente porque estás enfocado/a en el resultado y no en el proceso.
A
veces pierdes el enfoque de lo que realmente deseas y lo conviertes en una necesidad, es allí donde las
cosas se tornan un tanto difíciles. Si quieres algo si lo deseas, lo puedes
crear en tu mente, disfrutar ese momento de creación y después soltar, dejar
que las cosas sucedan por sí solas sin expectativas.
En
cambio si deseas algo desde la necesidad, estás mandando la señal de que te
hace falta algo de qué eres carente, entonces piensas solo en el resultado con
expectativas y es cuando todo se detiene o parece detenerse.
Tú
mente consciente a veces no sabe discernir estos conceptos entre querer y
necesitar por eso debes ser un tanto cuidadoso al orar o al hacer tus peticiones; siempre pedir
queriendo que se te cumpla pero no esperando el resultado, es dejárselo a tu espíritu
santo que él lo dirija con la fuente, ya estando allí tú no tienes que preocuparte,
simplemente tienes que creer en el
proceso y saber que tu deseo está en manos de Dios para luego ser entregado.
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